La Adaptación

La experiencia más común del niño pequeño en su hogar, es la de estar rodeado por personas mayores; sobre todo cuando es el primer hijo. Y aún siendo el segundo, siempre es atractivo y/e importante para los padres, familiares y amistades ya que hasta los 6 años muestran cambios significativos para todos, que no puede uno evadir la atención hacia el y sus progresos.

Así; la adaptación del niño en el C.E.I LAS TONINAS, consiste fundamentalmente, en experimentar un cambio en el cual compartirá con compañeros de igual tamaño que él, atendidos, proporcionalmente, por menor números de adultos. En el C.E.I LAS TONINAS aprende a vivir en un mundo amplio de muchos niños, con quienes compartirá turnos y atención de los adultos. Aprenderá a compartir experiencias y juguetes. Aprenderá a comunicarse con ellos y así desarrollara habilidades sociales y rápidamente hablará más y más claro para lograr comunicarse cada vez mejor. Aprenderá también a desenvolverse independientemente con “cierta responsabilidad”.

De acuerdo a su edad y madurez, el niño tomará decisiones, seguirá guías, ejercerá su iniciativa, pero también aprenderá a ceñirse a ciertas normas que hacen posible el desenvolvimiento de niños en grupo, de su aprendizaje y seguridad. Aprenderá que hay una hora y un lugar para determinadas actividades, así como direcciones dadas al grupo y no solo individualmente. Tomando turnos aprende a esperar sin frustrarse por ello, porque él también tendrá su turno y este será respetado.

Y  aprenden que a la hora terminar sus actividades, allí estarán sus padres que con seguridad vienen por ellos, y así vuelven cada día, niños y padres, compartiendo una bella etapa de la vida y emprendiendo juntos nuevas experiencias como son las de el colegio.

Nuestra experiencia con los niños nos lleva a sugerir a padres y familiares, algunas estrategias que facilitan esta etapa de adaptación:

  • UN NUEVO HORARIO PARA EL NIÑO: Procure acostar al niño temprano. No lo apure al venir al preescolar. No se lo plantee como una imposición. No sea obsesivo con la idea de ir al colegio, porque se puede angustiar. Levántelo y prepárelo con suficiente tiempo, de modo que no tenga apuro y el niño venga con tranquilidad. Disponga de tiempo para acompañar al niño los primeros días. Si no puede quedarse, no deje todo para última hora, las carreras desorientan y restan confianza al niño porque generalmente no entienden los apuros y compromisos diversos de los adultos. Tómese su tiempo y venga un poco más temprano.
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  • UN NUEVO AMBIENTE PARA EL NIÑO: Es muy importante que los padres y familiares sigan las instrucciones y sugerencias de los maestros, sobre todo, en el caso de los niños pequeños menores de tres años. Su hijo es único para usted y así mismo para nosotros; necesitamos conocer sus costumbres. Los niños pequeños aún no hablan bien, por lo que se dificulta a personas nuevas entender todo lo que desean o necesitan en un momento dado. Para ello es fundamental que los padres o familiares nos faciliten las oportunidades de relacionarnos directamente con el niño y logremos establecer una comunicación efectiva a corto plazo. El niño se sentirá mejor a medida que va conociendo a las personas, niños y adultos, los juguetes y el ambiente físico, etc. Al conocer el preescolar, adquiere seguridad y confianza.

No resulta conveniente para los niños que sus padres entablen charlas frente a los salones durante las actividades al llevarlos o buscarlos. Si la maestra sugiere que espere afuera o que ya puede dejar al niño tenga confianza y siga sus sugerencias, nuestro interés es por el niño y la maestra sabrá hasta donde y hasta cuándo puede estar con su niño sin presionarlo para nada. Recuerde que su niño llorara en cualquier momento pero esto no implica daño emocional alguno, es más bien saludable, ya que los lazos familiares son básicos a esta edad, especialmente fuertes y tanto los padres como el niño están pasando por la experiencia de la separación.

Es importante despedirse del niño cuando los padres o familiares los dejan en el preescolar, pero resultan muy negativas esas largas despedidas que parecen no acabar nunca. Hágala corta, que aunque se quede llorando, lo más seguro es que este llanto no durará mucho y si no es así, lo llamaremos en un tiempo prudencial, confíe en que el equipo educador hará lo mejor para el bienestar de su hijo y de ustedes.

Cuando su hijo regrese a casa pregúntele y comente los juegos con los niños, el rato tan agradable que compartió con ellos.  Anímelo a buscar cosas y actividades nuevas. Evite decirle que no se preocupe porque usted está allí y no se irá. Esto resulta nefasto pues supone que si usted no está, las cosas pueden ir muy mal para él. También resulta sumamente negativo el asomarse a la ventana para ver al niño, aunque estamos consientes de que ésta es una tentación general, pero crea en los niños expectativas e inquietudes: ¿será mamá?, ¿vendrá por mí?, ¿se acabaron las actividades aquí?…

CAMBIO DE HÁBITOS: Para los niños pequeños resulta conveniente, en algunos casos traer al preescolar su juguete preferido, su “trapo”, “chupón” (si lo usa durante el día), o alguna otra cosa muy de él, que le de seguridad mientras llegue a sentirse confiado con nosotros. Algunas madres intentan cambiarle algunos hábitos al niño cuando entra al preescolar y en estos casos la adaptación ha sido difícil.

En cuanto el niño se familiariza con sus actividades diarias, maestros y niños, ya no necesitará de esos apoyos. Les agradeceremos su colaboración en este sentido.

ASISTENCIA: El horario de salida durante la adaptación debe adecuarse al niño. Las maestras indicarán la hora en que el niño deberá ir a casa. Esta decisión dependerá de la adaptación del niño, especialmente de la forma cómo transcurre cada día para él. Es muy positivo que el niño se valla contento pues cualquiera que tenga una buena experiencia quiere volver a repetirla . No debe esperarse a que esté muy cansado, ellos, al principio se cansan mucho con las actividades del día. A medida que el niño se adapta su asistencia diaria se irá prolongando, hasta llegar a completar su horario del día.

Durante el proceso de adaptación es muy importante traer al niño todos los días aunque sea por un rato. El tiempo de adaptación varía de un niño a otro, puede tomar 1 ó 2 días, 5 ó hasta 15 días en algunos casos. Siéntase tranquilo y confiado que se adaptará; hasta ahora todos los niños que conocemos lo han hecho.

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